María Isabel Reyna
Falta prácticamente un mes para las elecciones y como es menester, una vez dados por terminados los tumultuosos festejos de mi cumpleaños (tumulto por la cantidad de amigos con quienes compartimos y también por la cantidad de años cumplidos) estoy empezando a asomar las narices al mundo exterior.
Y es que desde semana santa nomás no me concentro en las noticias. Y cuando la fuerza de la costumbre me anima a leer el periódico, el tedio me gana: nota roja en las primeras planas, narcotráfico, corrupción y todo agravado por la sospechosa epidemia de influenza. No sé si será por la crisis o por las medidas tomadas por el IFE pero en esta ocasión, al menos aquí en Coahuila los candidatos ni se ven, ni se oyen. Los medios les están dando una cobertura muy marginal, es necesario leer con sumo cuidado todo el periódico para encontrarlos. En el radio aburren por tantas veces que se repiten los anuncios del PRD y los de otro partido (cuyo nombre no he logrado retener) que se anuncia con la gangosa voz del Peje, que ya se oye bastante pasada de moda y sin sentido al decir: “nuestro proyecto sigue vivo”.
Pocos, gracias a Dios, son los espectaculares en las calles. Al buzón de mi casa ha llegado la propaganda del partido Verde machaque y machaque con la pena de muerte, y una vecina para invitarme a una reunión con la esposa de Héctor Franco que por cierto, recordé dos días después de que había sido. Este fin de semana una camioneta con grandes altavoces mancilló la calma de la colonia el sábado en la mañana, anunciando que era la suplente de Héctor Franco la que venía saludando a los vecinos. Mandó a su suplente al sector que el año pasado lo estuvo buscando para pedirle su apoyo para hacer un parque ecológico en el arroyo el charquillo que cruza la colonia. En ese entonces, Franco era titular de la Semarnac y ni un lazo nos echó. Ahora es la nuestra, que se quede esperándonos en las urnas, al menos que conmigo no cuente.
El que me tiene sorprendida es Eloy Dewey. Jamás en mi vida considérela opción de votar por el PRD. Sin embargo, el nombre y la trayectoria de Dewey me hacen empezar a considerar esta posibilidad. Tampoco ha tenido gran presencia, más allá de muchos coches pintados con chinola amarilla, no he visto nada de él. Pero el que de plano brilla por su ausencia es el candidato del PAN ¿será que cree que competir con las siglas del PAN es suficiente mérito para ganar una elección? No he visto más de dos autos con calcomanías suyas, y uno que otro espectacular. No he oído anuncios en el radio y no sé nada de su propuesta. En estas circunstancias si uno acude a las urnas es más por convicción personal de la necesidad de ser un ciudadano responsable que motivados por el quehacer de los “representantes populares” en el poder, tanto legislativo como ejecutivo.
Sé el peso que tiene la sociedad civil ¿existe la sociedad incivil?) en la regulación del ejercicio del poder, pero entre más trato de participar más me doy cuenta de que vivimos en una democracia de a mentiritas. El año pasado, entusiasta, me uní a un grupo de vecinos que presentaron un proyecto para rescatar un fragmento del arroyo el charquillo. A través del Consejo Ciudadano de Ecología y Medio Ambiente, recorrimos dependencias, tocamos puertas (una de ellas, ya lo dije, la de Héctor Franco) y hasta reuniones con diversas dependencias organizamos para lograr convertir un charco lleno de basura y aguas estancadas, en un arroyo de agua limpia con área para jugar y descansar. Lo único que logramos fue ser testigos de un ecocidio espantoso y el relleno arbitrario de terrenos federales como lo son los lechos de los arroyos, para beneficiar a unos cuantos terratenientes. Y, claro, ver sonreír a quienes nos advirtieron desde un principio “no pierdas tu tiempo, no te van a hacer caso”.
Ante el panorama político del estado y del país, si tú también estás hastiado y decepcionado, te pediría que no dejaras de ir a votar. Ve vestido de blanco para que se note que vas en son de protesta, emite un voto por quien más te convenza y si ninguno lo hace, anula el voto, pero no te abstengas de ir a las urnas, no les regales a los mañosos, la oportunidad de usar tu boleta para hacer fraude.
No dejes de votar. No le hagas el camino fácil al fraude y la corrupción. Acude este 5 de julio a hacer sentir en las urnas que ni tú ni yo estamos contentos con el sistema político que tenemos. Si hay varias casillas donde ganen los votos anulados tal vez no pase nada. Pero habremos dejado constancia de nuestro descontento. Si ellos no trabajan para nosotros, nosotros no tenemos por qué ir a darles nuestro voto de confianza.
lunes, 1 de junio de 2009
sábado, 30 de mayo de 2009
EL OCASO DE UN GIGANTE
Mario Dávila Flores
El desenlace que tenga el caso de General Motors—General Government—como le dicen ahora al gigante vencido, tendrá fuertes repercusiones sobre la economía de la Región Sureste de Coahuila, correspondiéndonos en esta ocasión el papel de meros espectadores, pues las decisiones fundamentales, las verdaderamente importantes se están tomando en los salones de la Casa Blanca, en los pasillos del Congreso, en la sede del sindicato de la UAW y en Wall Street.
Con o sin bancarrota de por medio, hay de entrada un hecho que estará marcando la suerte de la corporación automotriz--y de nuestra economía local-- que durante toda una época representó el poder económico de los Estados Unidos y que hoy se encuentra ante una encrucijada. Lo que hay que resaltar, es que el las dimensiones del mercado automotriz en ese país se redujeron con la crisis en un 40 por ciento, al pasar de 17 a 10 millones de unidades vendidas, lo que de entrada indica que la competencia por ese pastel de menor tamaño será mucho más agresiva.
Sin embargo, hay otro factor que debemos considerar, y es que la posibilidad de la bancarrota ha venido afectando la cuota de mercado de la GM en Estados Unidos, en efecto, su participación que fue del 19 por ciento el pasado mes de enero, se había reducido al 18 por ciento en marzo, estimándose que para diciembre de este año será del 13 por ciento, y de alrededor del 10 por ciento dentro de unos años. Los números nos dicen que la décima parte de 10 millones es un millón; un millón de unidades será el tamaño del mercado para GM en el país del norte.
El pequeño detalle, es que la corporación cuenta con más de 30 plantas en varios países para abastecer ese millón de unidades, por lo que la presión para cerrar algunas o muchas de estas instalaciones será enorme. Aquí se observa en toda su magnitud la teoría de la Destrucción Creativa del economista checo Joseph Schumpeter; literalmente GM tendrá que destruir parte de sus activos para continuar viviendo.
Esto es importante, ya que como sabemos, la mayor parte de la producción generada tanto en las plantas de Ramos Arizpe como en la de Derramadero, se destina precisamente al mercado de exportación, y concretamente al estadounidense, el cual no pasa precisamente por su mejor momento. Ante esta situación, irrumpen en la escena dos fuerzas contradictorias, que bien pudieran marcar el destino inmediato de nuestra región. Estas fuerzas son una de tipo económico, y la otra de carácter político.
La lógica económica indica de forma contundente e incuestionable, que una salida para la parte buena de GM, es aumentar la reubicación de su producción en países como México y China, ya que para señalar un factor de peso, la diferencia salarial entre lo que ganan los trabajadores de Estados Unidos, con los de las dos naciones mencionadas es considerable. Un sindicalizado de la UAW devenga por una hora de trabajo la cantidad de 54 dólares, sin incluir las prestaciones, mientras que sus contrapartes mexicanas y chinas, reciben 10 y tres dólares respectivamente.
Este sólo elemento, justificaría un mayor desplazamiento de la producción hacia estos dos territorios, posibilitando que lo que quede de la otrora poderosa corporación, pudiera operar con mayores niveles de eficiencia y de competitividad, para tratar de salir del enorme pozo en la que ha caído. De hacho, tanto la propia GM como el mismo gobierno de Obama, externaron la conveniencia de esta clase de ajustes, dictados por la férrea lógica económica.
Pero aquí entra en juego otra perspectiva de ver las cosas; se trata de la lógica política, representada por la postura del poderoso sindicato automotriz estadounidense, que se opone tajantemente a una solución que implique la afectación de su poderío en primer lugar, y de sus afiliados en segundo. En esta tesitura, los líderes sindicales así como los obreros, tienen a su favor el hecho que el Presidente Obama pudiera buscar la reelección en menos de cuatro años, y para ello hay cinco estados del Medio Oeste que pudieran ser claves, cuya característica es la fuerte presencia de la industria automotriz en dicha región.
En consecuencia, lo que está en el centro del debate son estas dos corrientes, hoy enfrentadas de manera contradictoria, por lo que la salida que adopte esta situación, tendrá efectos incuestionables sobre nuestra realidad inmediata. Pudiera sin embargo, surgir un tercer escenario; el que se diera una solución negociada al problema, en la cual las fuerzas en conflicto cedieran un poco cada una para llegar a un acuerdo. Como en las tragedias griegas, los habitantes de la Región Sureste de Coahuila, incluidas las autoridades, somos espectadores y víctimas de los caprichos y deseos de los poderosos dioses del Olimpo, lugar que ahora se llama Washington.
Redondeo. Viene siendo muy cuestionable el criterio del anotador oficial del parque Madero, pues muchos errores evidentes son marcados como hits; urge que la Liga Mexicana ponga atención.
El desenlace que tenga el caso de General Motors—General Government—como le dicen ahora al gigante vencido, tendrá fuertes repercusiones sobre la economía de la Región Sureste de Coahuila, correspondiéndonos en esta ocasión el papel de meros espectadores, pues las decisiones fundamentales, las verdaderamente importantes se están tomando en los salones de la Casa Blanca, en los pasillos del Congreso, en la sede del sindicato de la UAW y en Wall Street.
Con o sin bancarrota de por medio, hay de entrada un hecho que estará marcando la suerte de la corporación automotriz--y de nuestra economía local-- que durante toda una época representó el poder económico de los Estados Unidos y que hoy se encuentra ante una encrucijada. Lo que hay que resaltar, es que el las dimensiones del mercado automotriz en ese país se redujeron con la crisis en un 40 por ciento, al pasar de 17 a 10 millones de unidades vendidas, lo que de entrada indica que la competencia por ese pastel de menor tamaño será mucho más agresiva.
Sin embargo, hay otro factor que debemos considerar, y es que la posibilidad de la bancarrota ha venido afectando la cuota de mercado de la GM en Estados Unidos, en efecto, su participación que fue del 19 por ciento el pasado mes de enero, se había reducido al 18 por ciento en marzo, estimándose que para diciembre de este año será del 13 por ciento, y de alrededor del 10 por ciento dentro de unos años. Los números nos dicen que la décima parte de 10 millones es un millón; un millón de unidades será el tamaño del mercado para GM en el país del norte.
El pequeño detalle, es que la corporación cuenta con más de 30 plantas en varios países para abastecer ese millón de unidades, por lo que la presión para cerrar algunas o muchas de estas instalaciones será enorme. Aquí se observa en toda su magnitud la teoría de la Destrucción Creativa del economista checo Joseph Schumpeter; literalmente GM tendrá que destruir parte de sus activos para continuar viviendo.
Esto es importante, ya que como sabemos, la mayor parte de la producción generada tanto en las plantas de Ramos Arizpe como en la de Derramadero, se destina precisamente al mercado de exportación, y concretamente al estadounidense, el cual no pasa precisamente por su mejor momento. Ante esta situación, irrumpen en la escena dos fuerzas contradictorias, que bien pudieran marcar el destino inmediato de nuestra región. Estas fuerzas son una de tipo económico, y la otra de carácter político.
La lógica económica indica de forma contundente e incuestionable, que una salida para la parte buena de GM, es aumentar la reubicación de su producción en países como México y China, ya que para señalar un factor de peso, la diferencia salarial entre lo que ganan los trabajadores de Estados Unidos, con los de las dos naciones mencionadas es considerable. Un sindicalizado de la UAW devenga por una hora de trabajo la cantidad de 54 dólares, sin incluir las prestaciones, mientras que sus contrapartes mexicanas y chinas, reciben 10 y tres dólares respectivamente.
Este sólo elemento, justificaría un mayor desplazamiento de la producción hacia estos dos territorios, posibilitando que lo que quede de la otrora poderosa corporación, pudiera operar con mayores niveles de eficiencia y de competitividad, para tratar de salir del enorme pozo en la que ha caído. De hacho, tanto la propia GM como el mismo gobierno de Obama, externaron la conveniencia de esta clase de ajustes, dictados por la férrea lógica económica.
Pero aquí entra en juego otra perspectiva de ver las cosas; se trata de la lógica política, representada por la postura del poderoso sindicato automotriz estadounidense, que se opone tajantemente a una solución que implique la afectación de su poderío en primer lugar, y de sus afiliados en segundo. En esta tesitura, los líderes sindicales así como los obreros, tienen a su favor el hecho que el Presidente Obama pudiera buscar la reelección en menos de cuatro años, y para ello hay cinco estados del Medio Oeste que pudieran ser claves, cuya característica es la fuerte presencia de la industria automotriz en dicha región.
En consecuencia, lo que está en el centro del debate son estas dos corrientes, hoy enfrentadas de manera contradictoria, por lo que la salida que adopte esta situación, tendrá efectos incuestionables sobre nuestra realidad inmediata. Pudiera sin embargo, surgir un tercer escenario; el que se diera una solución negociada al problema, en la cual las fuerzas en conflicto cedieran un poco cada una para llegar a un acuerdo. Como en las tragedias griegas, los habitantes de la Región Sureste de Coahuila, incluidas las autoridades, somos espectadores y víctimas de los caprichos y deseos de los poderosos dioses del Olimpo, lugar que ahora se llama Washington.
Redondeo. Viene siendo muy cuestionable el criterio del anotador oficial del parque Madero, pues muchos errores evidentes son marcados como hits; urge que la Liga Mexicana ponga atención.
lunes, 25 de mayo de 2009
LA QUIMERA DEL BLINDAJE
Mario Dávila Flores
La Línea Maginot fue una colosal estructura de fortificación y defensa, construida por Francia a lo largo de su frontera con Alemania e Italia después de la Primera Guerra Mundial, la cual comprendió 108 fuertes principales situados a 15 kilómetros de distancia entre sí, una multitud de pequeños fortines, y más de 400 kilómetros de galerías de concreto, habiendo sido terminada en 1939, después de 17 años de trabajo.
Sin embargo, en 1940 las divisiones alemanas la rodearon y atacaron en la región de Sedán, pues los franceses cometieron el grave error estratégico de haber concebido esta gran obra bajo el esquema de la guerra de trincheras, paradigma que fue rebasado por las unidades acorazadas y la aviación de guerra. La Línea Maginot, pasó a la historia como uno de los fracasos más costosos e inútiles, habiéndose invertido en su construcción 3 mil millones de Francos.
Viendo la fallida experiencia anterior, no tiene sentido el que nos asombremos al contemplar la realidad actual, cuando se nos habla de los famosos y ahora desacreditados blindajes en áreas tan diversas como la seguridad, el empleo y la salud, por mencionar los casos más conspicuos. En materia de seguridad, se nos aseguró que nuestra entidad estaba blindada ante la ola de violencia que asolaba al país; que aquí no pasaría nada, que teníamos el Código Rojo, el C4, y que nuestra policía estaba perfectamente capacitada, contando además con cientos de flamantes patrullas y equipo.
En materia económica, se nos aseguró que se habrían de crear decenas de miles de empleos nuevos durante los próximos años, que la bonanza laboral estaba garantizada, y que ante los resultados de los primeros años, las metas de generación de nuevos puestos de trabajo serían rebasadas. Después llegó la crisis a finales del 2008, y de nuevo se esgrimieron razones para decir que en esta zona de promisión no pasaría nada, que el blindaje económico era a prueba de cualquier recesión, y que las estadísticas indicaban que se habían dejado muy atrás los logros de gobiernos anteriores.
Finalmente, cuando el mes pasado los mexicanos nos encontramos de pronto frente a la influenza, y a medida que la epidemia avanzaba irrefrenable sobre el territorio nacional, expandiéndose sobre el mapa a todos los estados, con la excepción de uno que por destino manifiesto se había salvado del contagio, de lo que nuestros voceros hacían alarde, a pesar incluso de que el cerco viral se estrechaba al aparecer en las entidades vecinas; nada parecía refrenar el desbordado optimismo, hasta contábamos con aparatos médicos que nadie más tenía en México.
La realidad sin embargo, se encargó de cobrar las facturas, y así los blindajes se fueron derrumbando frente al ácido corrosivo de la realidad, al crecer los secuestros, al volverse Torreón una tierra sin ley, cuando en Saltillo se arrestó en medio de una operación ultra reservada, a delincuentes muy peligrosos y violentos que dormían tranquilamente en uno de los fraccionamientos más exclusivos de la ciudad, habiendo quedado vacías un buen número de viviendas en zonas residenciales ante el despliegue del ejército y de las fuerzas federales.
El denigrado blindaje, tampoco ha impedido la enorme descomposición que priva en los organismos de seguridad locales, cuando asistimos a las pugnas cada vez de mayor intensidad entre las corporaciones municipales y las de carácter estatal.
El blindaje económico también se nos derrumbó en todo el estado, con consecuencias de singular gravedad en la Región Sureste, la cual tiene su base de sustentación en la industria automotriz, la que se encuentra en una debacle de pronóstico reservado ante la quiebra consumada de Chrysler, y los nubarrones que cubren el horizonte de General Motors, conocida ahora como Government Motors en Estados Unidos. El resultado es que los empleos que se crearon en los últimos años, no sólo se esfumaron, sino que incluso retrocedieron a los niveles de hace una década.
Finalmente, con el anuncio—ahora sí oficial-de la Secretaría de Salud estatal, de la confirmación de dos casos de influenza, se rompió la tan resguardada virginidad sanitaria de las cual nos sentíamos profundamente ufanos; eso también se vino al traste dejando atrás nuestra pretendida condición de excepcionalidad, la cual curiosamente es una de las características distintivas que surgieron en Cuba a raíz de su revolución.
Como dijo John Lennon: ”The dream is over”; presenciando con asombro el derrumbe de todos los blindajes que se nos vendieron con certidumbre y fe inquebrantables; nuestra Línea Maginot se encuentra destrozada, y ahora somos compañeros del mismo dolor que en un tiempo embargó a los franceses.
Redondeo. “Los Saraperos” hicieron la hazaña; ante el cúmulo de noticias negativas; nos dieron la satisfacción de barrer a los “Diablos Rojos” en el Madero la semana pasada.
La Línea Maginot fue una colosal estructura de fortificación y defensa, construida por Francia a lo largo de su frontera con Alemania e Italia después de la Primera Guerra Mundial, la cual comprendió 108 fuertes principales situados a 15 kilómetros de distancia entre sí, una multitud de pequeños fortines, y más de 400 kilómetros de galerías de concreto, habiendo sido terminada en 1939, después de 17 años de trabajo.
Sin embargo, en 1940 las divisiones alemanas la rodearon y atacaron en la región de Sedán, pues los franceses cometieron el grave error estratégico de haber concebido esta gran obra bajo el esquema de la guerra de trincheras, paradigma que fue rebasado por las unidades acorazadas y la aviación de guerra. La Línea Maginot, pasó a la historia como uno de los fracasos más costosos e inútiles, habiéndose invertido en su construcción 3 mil millones de Francos.
Viendo la fallida experiencia anterior, no tiene sentido el que nos asombremos al contemplar la realidad actual, cuando se nos habla de los famosos y ahora desacreditados blindajes en áreas tan diversas como la seguridad, el empleo y la salud, por mencionar los casos más conspicuos. En materia de seguridad, se nos aseguró que nuestra entidad estaba blindada ante la ola de violencia que asolaba al país; que aquí no pasaría nada, que teníamos el Código Rojo, el C4, y que nuestra policía estaba perfectamente capacitada, contando además con cientos de flamantes patrullas y equipo.
En materia económica, se nos aseguró que se habrían de crear decenas de miles de empleos nuevos durante los próximos años, que la bonanza laboral estaba garantizada, y que ante los resultados de los primeros años, las metas de generación de nuevos puestos de trabajo serían rebasadas. Después llegó la crisis a finales del 2008, y de nuevo se esgrimieron razones para decir que en esta zona de promisión no pasaría nada, que el blindaje económico era a prueba de cualquier recesión, y que las estadísticas indicaban que se habían dejado muy atrás los logros de gobiernos anteriores.
Finalmente, cuando el mes pasado los mexicanos nos encontramos de pronto frente a la influenza, y a medida que la epidemia avanzaba irrefrenable sobre el territorio nacional, expandiéndose sobre el mapa a todos los estados, con la excepción de uno que por destino manifiesto se había salvado del contagio, de lo que nuestros voceros hacían alarde, a pesar incluso de que el cerco viral se estrechaba al aparecer en las entidades vecinas; nada parecía refrenar el desbordado optimismo, hasta contábamos con aparatos médicos que nadie más tenía en México.
La realidad sin embargo, se encargó de cobrar las facturas, y así los blindajes se fueron derrumbando frente al ácido corrosivo de la realidad, al crecer los secuestros, al volverse Torreón una tierra sin ley, cuando en Saltillo se arrestó en medio de una operación ultra reservada, a delincuentes muy peligrosos y violentos que dormían tranquilamente en uno de los fraccionamientos más exclusivos de la ciudad, habiendo quedado vacías un buen número de viviendas en zonas residenciales ante el despliegue del ejército y de las fuerzas federales.
El denigrado blindaje, tampoco ha impedido la enorme descomposición que priva en los organismos de seguridad locales, cuando asistimos a las pugnas cada vez de mayor intensidad entre las corporaciones municipales y las de carácter estatal.
El blindaje económico también se nos derrumbó en todo el estado, con consecuencias de singular gravedad en la Región Sureste, la cual tiene su base de sustentación en la industria automotriz, la que se encuentra en una debacle de pronóstico reservado ante la quiebra consumada de Chrysler, y los nubarrones que cubren el horizonte de General Motors, conocida ahora como Government Motors en Estados Unidos. El resultado es que los empleos que se crearon en los últimos años, no sólo se esfumaron, sino que incluso retrocedieron a los niveles de hace una década.
Finalmente, con el anuncio—ahora sí oficial-de la Secretaría de Salud estatal, de la confirmación de dos casos de influenza, se rompió la tan resguardada virginidad sanitaria de las cual nos sentíamos profundamente ufanos; eso también se vino al traste dejando atrás nuestra pretendida condición de excepcionalidad, la cual curiosamente es una de las características distintivas que surgieron en Cuba a raíz de su revolución.
Como dijo John Lennon: ”The dream is over”; presenciando con asombro el derrumbe de todos los blindajes que se nos vendieron con certidumbre y fe inquebrantables; nuestra Línea Maginot se encuentra destrozada, y ahora somos compañeros del mismo dolor que en un tiempo embargó a los franceses.
Redondeo. “Los Saraperos” hicieron la hazaña; ante el cúmulo de noticias negativas; nos dieron la satisfacción de barrer a los “Diablos Rojos” en el Madero la semana pasada.
lunes, 18 de mayo de 2009
CONMOCIÓN EN SALTILLO
Mario Dávila Flores
La ciudad se conmocionó como nunca, aquel inusitado acontecimiento provocó una fuerte sacudida en todos los sectores de la sociedad; se trató de un evento en verdad fuera de serie. ¿A qué me refiero? Sería acaso la captura de otro narco que había sentado sus reales en uno de los fraccionamientos más exclusivos de la mancha urbana?
O quizás, la noticia de que al fin se había detectado el primer contagio de influenza en esta capital? ¿Se trataba del enésimo enfrentamiento entre policías estatales y municipales, esta ocasión con un gran despliegue de efectivos en pleno boulevard Coss?
Por fortuna no se trata de ninguno de esos espeluznantes escenarios, que desde luego nunca podrán ocurrir en esta urbe pues se encuentra blindada no sólo contra tales episodios, sino incluso contra cualquiera que podamos imaginar. No, me refiero a otra efeméride de muy distinta naturaleza, y que tuvo lugar en el año de 1951, habiendo quedado grabada en la memoria colectiva de los saltillenses como un grato suceso, como un agradable recuerdo al que recurrimos cuando por todos lados campean las malas noticias.
En efecto, en ese año se registró la visita a Saltillo del inolvidable Pedro Infante, quien estuvo aquí para realizar una serie de actividades a fin de recolectar fondos para obras de beneficio social. El día de su llegada, la ciudad se volcó de manera espontánea en las calles para ver a su ídolo, en especial me refiero a las vialidades de Allende y Victoria que se vieron atiborradas de saltillenses de todas las edades y clases sociales.
El contador Sergio Valdés me narró emocionado que él fue testigo de la maniobra en la que el actor del pueblo, con singular pericia y habilidad levantó la rueda delantera de su motocicleta Harley Davidson en plena calle ante el asombro de la multitud. Otro testimonio que se ha conservado a través del tiempo, es que cuando el camión abierto en el que se trasladaba Pedro ya en el centro de la ciudad, específicamente al pasar frente al mercado Juárez, una señorita de familias conocidas, y que por respeto no menciono su nombre, sucumbió al magnetismo del momento, y de manera espontánea se levantó las faldas mostrando sus extremidades inferiores al distinguido visitante.
El recorrido aquel desembocó en el viejo estadio Saltillo, ubicado frente al lago de la Alameda, lugar donde el cantante y autor, daría una presentación con fines benéficos. Sobra decir que dicho recinto se encontraba no lleno, sino atiborrado, con espectadores trepados en las bardas del parque, así como sobre las azoteas de las casas vecinas de las calles de Obregón, Colón y Salazar.
Era tal la locura por ingresar al inmueble, que un jovencito de nombre Ramiro Caballero, sin medir las consecuencias intentó introducirse por entre el enrejado que estaba sobre la calle de Ramos Arizpe, habiendo quedado atrapado entre los hierros en el intento, lo que provocó la intervención de un policía, que sin pensarlo dos veces, y sin mucha ciencia de por medio, propinó un salvaje golpe con su linterna de tres baterías en la cabeza del muchacho, acción que tuvo como reacción la salida ipso facto de aquel jovencito. Así se la gastaban nuestros guardianes del orden en los tiempos del legendario Santana Jiménez.
Uno de los participantes de estos acontecimientos, Roberto Morales, recordó entusiasmado los momentos en los que se aferró a la motocicleta de Pedro Infante, justo en las afueras del estadio, y como él un montón de chamacos e incluso niños, que se agolpaban buscando la oportunidad de tocar aquella máquina en la que en breves momentos haría sus evoluciones el ídolo de Guamúchil. Otro episodio muy recordado entre los saltillenses, fue cuando con motivo de la colecta anual de la Cruz Roja, se diseñó la estrategia de que Pedro vendiera sus besos a las mujeres de la ciudad, así a cambio de un peso, las damas se sintieron al menos por un instante el centro de la atención del gran personaje. Ignoro la cifra que se recaudó, pero supongo que fue bastante elevada, dada la metodología utilizada para tal efecto.
Otra escena que revela la personalidad y el carisma de este actor del pueblo, fue precisamente en su ciudad natal en Guamúchil, Sinaloa donde Pedro estaba contratado para una actuación, y al llegar al recinto, se topó con un numeroso grupo de gente a las afueras del local, y cuando Pedro les preguntó que por qué no habían entrado, ellos le responden que no los dejaban pues no tenían dinero, a lo que él mandó llamar al empresario diciéndole que si esa gente no entraba suspendería su actuación. Por suerte se llegó a un buen arreglo y la gente pudo gozar de la función. Así era el gran Pedro Infante, que un día del año de 1951 logró convulsionar a nuestro querido Saltillo.
Redondeo. Antes de 1859 los ampayers solían sentarse cómodamente detrás del plato en sillas acojinadas.
La ciudad se conmocionó como nunca, aquel inusitado acontecimiento provocó una fuerte sacudida en todos los sectores de la sociedad; se trató de un evento en verdad fuera de serie. ¿A qué me refiero? Sería acaso la captura de otro narco que había sentado sus reales en uno de los fraccionamientos más exclusivos de la mancha urbana?
O quizás, la noticia de que al fin se había detectado el primer contagio de influenza en esta capital? ¿Se trataba del enésimo enfrentamiento entre policías estatales y municipales, esta ocasión con un gran despliegue de efectivos en pleno boulevard Coss?
Por fortuna no se trata de ninguno de esos espeluznantes escenarios, que desde luego nunca podrán ocurrir en esta urbe pues se encuentra blindada no sólo contra tales episodios, sino incluso contra cualquiera que podamos imaginar. No, me refiero a otra efeméride de muy distinta naturaleza, y que tuvo lugar en el año de 1951, habiendo quedado grabada en la memoria colectiva de los saltillenses como un grato suceso, como un agradable recuerdo al que recurrimos cuando por todos lados campean las malas noticias.
En efecto, en ese año se registró la visita a Saltillo del inolvidable Pedro Infante, quien estuvo aquí para realizar una serie de actividades a fin de recolectar fondos para obras de beneficio social. El día de su llegada, la ciudad se volcó de manera espontánea en las calles para ver a su ídolo, en especial me refiero a las vialidades de Allende y Victoria que se vieron atiborradas de saltillenses de todas las edades y clases sociales.
El contador Sergio Valdés me narró emocionado que él fue testigo de la maniobra en la que el actor del pueblo, con singular pericia y habilidad levantó la rueda delantera de su motocicleta Harley Davidson en plena calle ante el asombro de la multitud. Otro testimonio que se ha conservado a través del tiempo, es que cuando el camión abierto en el que se trasladaba Pedro ya en el centro de la ciudad, específicamente al pasar frente al mercado Juárez, una señorita de familias conocidas, y que por respeto no menciono su nombre, sucumbió al magnetismo del momento, y de manera espontánea se levantó las faldas mostrando sus extremidades inferiores al distinguido visitante.
El recorrido aquel desembocó en el viejo estadio Saltillo, ubicado frente al lago de la Alameda, lugar donde el cantante y autor, daría una presentación con fines benéficos. Sobra decir que dicho recinto se encontraba no lleno, sino atiborrado, con espectadores trepados en las bardas del parque, así como sobre las azoteas de las casas vecinas de las calles de Obregón, Colón y Salazar.
Era tal la locura por ingresar al inmueble, que un jovencito de nombre Ramiro Caballero, sin medir las consecuencias intentó introducirse por entre el enrejado que estaba sobre la calle de Ramos Arizpe, habiendo quedado atrapado entre los hierros en el intento, lo que provocó la intervención de un policía, que sin pensarlo dos veces, y sin mucha ciencia de por medio, propinó un salvaje golpe con su linterna de tres baterías en la cabeza del muchacho, acción que tuvo como reacción la salida ipso facto de aquel jovencito. Así se la gastaban nuestros guardianes del orden en los tiempos del legendario Santana Jiménez.
Uno de los participantes de estos acontecimientos, Roberto Morales, recordó entusiasmado los momentos en los que se aferró a la motocicleta de Pedro Infante, justo en las afueras del estadio, y como él un montón de chamacos e incluso niños, que se agolpaban buscando la oportunidad de tocar aquella máquina en la que en breves momentos haría sus evoluciones el ídolo de Guamúchil. Otro episodio muy recordado entre los saltillenses, fue cuando con motivo de la colecta anual de la Cruz Roja, se diseñó la estrategia de que Pedro vendiera sus besos a las mujeres de la ciudad, así a cambio de un peso, las damas se sintieron al menos por un instante el centro de la atención del gran personaje. Ignoro la cifra que se recaudó, pero supongo que fue bastante elevada, dada la metodología utilizada para tal efecto.
Otra escena que revela la personalidad y el carisma de este actor del pueblo, fue precisamente en su ciudad natal en Guamúchil, Sinaloa donde Pedro estaba contratado para una actuación, y al llegar al recinto, se topó con un numeroso grupo de gente a las afueras del local, y cuando Pedro les preguntó que por qué no habían entrado, ellos le responden que no los dejaban pues no tenían dinero, a lo que él mandó llamar al empresario diciéndole que si esa gente no entraba suspendería su actuación. Por suerte se llegó a un buen arreglo y la gente pudo gozar de la función. Así era el gran Pedro Infante, que un día del año de 1951 logró convulsionar a nuestro querido Saltillo.
Redondeo. Antes de 1859 los ampayers solían sentarse cómodamente detrás del plato en sillas acojinadas.
Primavera con una esquina rota
María Isabel Reyna
Esta es, sin duda, la primavera con una esquina rota. Nos quedamos sin la presencia física del poeta. Sin embargo, a mi no me da tristeza la muerte de Mario Benedetti, ese viejo de grandes bigotes y ojos claros que me enseño los horrores de la tortura y la dictadura uruguaya. Con Pedro y el Capitán aprendí a escandalizarme de lo que era capaz de hacer un ser humano. A mis veinte años, en la inocencia de haber vivido en un país donde los horrores siempre pasaban lejos de casa (porque ví el 68 desde la nube rosa y azulada de mi cielo de niña de 10 años), de pronto empecé a escuchar que algo estaba pasando en la parte sur del continente, me percaté, como diría Benedetti en otro de sus poemas, de que el sur también existe. El sangriento golpe militar en Chile que derrocó a Salvador Allende, y las varias dictaduras de América Latina los viví desde mi pupitre en la UNAM con la siempre inseparable compañía de los libros de cuentos, poemas y novelas de Mario Benedetti
Como muchos, me enamoré por primera vez leyendo sus poemas: Corazón coraza, Los formales y el frío, La noche de los feos, No te salves,Libertad…, tantos y tantos libros que leíamos tumbados en los jardines de la Universidad, haciendo como que analizábamos la semiótica del texto con el pretexto de deleitarnos con la poesía y el maestro Daniel Prieto, latinoamericano en el exilio como tantos otros, nos dejaba hacer, sabiendo tal vez que era más importante en nuestra vida, sumergirnos en la profundidad de los poemas de Benedetti, que aprender a distinguir trucos de la semiótica y la semiología.
Yo no lamento la muerte de Mario Benedetti a los 88 años. Desde hace tres años seguía las notas que informaban de sus repetidas visitas al hospital y la evolución de sus males. Mientras en mi casa mi padre de la misma edad vivía su propia agonía entre mis brazos, yo leía en el periódico del estado de salud del poeta y le pedía a Dios que se acordara del par de ancianos que anhelaban morirse. Mi padre lo logró en diciembre, el domingo, tocó el turno de emprender el vuelo a Mari Benedetti que desde hoy y para siempre, vive en su obra .
El periódico decía que no tuvo descendientes. No estoy de acuerdo. Todos quienes alguna vez hemos leído sus novelas, hemos llorado con sus versos, cantado con Serrat, Nacha Guevara y tantos otros, de alguna manera somos sus descendientes.
Si te quiero es porque sos
Mi amor mi cómplice y todo
Y en la calle, codo a codo
Somos mucho más que dos
Somos mucho más que dos.
Tus manos son mi caricia,
Mis acordes cotidianos,
Te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia.
Si te quiero es porque sos
Mi amor mi cómplice y todo
Y en la calle codo a codo
Somos mucho más que dos
Somos mucho más que dos.
Tos ojos son mi conjuro
Contra la mala jornada
Te quiero por tu mirada
Que mira y siembra futuro.
Tu boca que es tuya y mía
Tu boca no se equivoca,
Te quiero porque tu boca,
Sabe gritar rebeldía.
Si te quiero es porque sos
Mi amor mi cómplice y todo
Y en la calle codo a codo
Somos mucho más que dos
Somos mucho más que dos.
Y por tu rostro sincero,
Y tu paso vagabundo,
Y tu llanto por el mundo,
Porque sos pueblo te quiero.
Y porque amor no es aureola,
Ni cándida moraleja,
Y porque somos pareja
Que sabe que no está sola
Te quiero en mi paraíso
Es decir que en mi país
La gente viva feliz
Aunque no tenga permiso
Si te quiero es porque sos
Mi amor mi cómplice y todo
Y en la calle codo a codo
Somos mucho más que dos.
Esta es, sin duda, la primavera con una esquina rota. Nos quedamos sin la presencia física del poeta. Sin embargo, a mi no me da tristeza la muerte de Mario Benedetti, ese viejo de grandes bigotes y ojos claros que me enseño los horrores de la tortura y la dictadura uruguaya. Con Pedro y el Capitán aprendí a escandalizarme de lo que era capaz de hacer un ser humano. A mis veinte años, en la inocencia de haber vivido en un país donde los horrores siempre pasaban lejos de casa (porque ví el 68 desde la nube rosa y azulada de mi cielo de niña de 10 años), de pronto empecé a escuchar que algo estaba pasando en la parte sur del continente, me percaté, como diría Benedetti en otro de sus poemas, de que el sur también existe. El sangriento golpe militar en Chile que derrocó a Salvador Allende, y las varias dictaduras de América Latina los viví desde mi pupitre en la UNAM con la siempre inseparable compañía de los libros de cuentos, poemas y novelas de Mario Benedetti
Como muchos, me enamoré por primera vez leyendo sus poemas: Corazón coraza, Los formales y el frío, La noche de los feos, No te salves,Libertad…, tantos y tantos libros que leíamos tumbados en los jardines de la Universidad, haciendo como que analizábamos la semiótica del texto con el pretexto de deleitarnos con la poesía y el maestro Daniel Prieto, latinoamericano en el exilio como tantos otros, nos dejaba hacer, sabiendo tal vez que era más importante en nuestra vida, sumergirnos en la profundidad de los poemas de Benedetti, que aprender a distinguir trucos de la semiótica y la semiología.
Yo no lamento la muerte de Mario Benedetti a los 88 años. Desde hace tres años seguía las notas que informaban de sus repetidas visitas al hospital y la evolución de sus males. Mientras en mi casa mi padre de la misma edad vivía su propia agonía entre mis brazos, yo leía en el periódico del estado de salud del poeta y le pedía a Dios que se acordara del par de ancianos que anhelaban morirse. Mi padre lo logró en diciembre, el domingo, tocó el turno de emprender el vuelo a Mari Benedetti que desde hoy y para siempre, vive en su obra .
El periódico decía que no tuvo descendientes. No estoy de acuerdo. Todos quienes alguna vez hemos leído sus novelas, hemos llorado con sus versos, cantado con Serrat, Nacha Guevara y tantos otros, de alguna manera somos sus descendientes.
Si te quiero es porque sos
Mi amor mi cómplice y todo
Y en la calle, codo a codo
Somos mucho más que dos
Somos mucho más que dos.
Tus manos son mi caricia,
Mis acordes cotidianos,
Te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia.
Si te quiero es porque sos
Mi amor mi cómplice y todo
Y en la calle codo a codo
Somos mucho más que dos
Somos mucho más que dos.
Tos ojos son mi conjuro
Contra la mala jornada
Te quiero por tu mirada
Que mira y siembra futuro.
Tu boca que es tuya y mía
Tu boca no se equivoca,
Te quiero porque tu boca,
Sabe gritar rebeldía.
Si te quiero es porque sos
Mi amor mi cómplice y todo
Y en la calle codo a codo
Somos mucho más que dos
Somos mucho más que dos.
Y por tu rostro sincero,
Y tu paso vagabundo,
Y tu llanto por el mundo,
Porque sos pueblo te quiero.
Y porque amor no es aureola,
Ni cándida moraleja,
Y porque somos pareja
Que sabe que no está sola
Te quiero en mi paraíso
Es decir que en mi país
La gente viva feliz
Aunque no tenga permiso
Si te quiero es porque sos
Mi amor mi cómplice y todo
Y en la calle codo a codo
Somos mucho más que dos.
miércoles, 13 de mayo de 2009
OMISIÓN INVOLUNTARIA
María Isabel Reyna
En el artículo del día de ayer "Libertad de expresión ¿para qué?" me quejaba de quienes no dan la cara en sus comentarios. Proponía que cada uno debe hacerse responsable de lo que dice y sobre todo, atreverse a ejercer la libertad de expresión con responsabilidad.
Desgraciadamente, y como hecho a propósito OMITI mi firma en el artículo
Muchas Gracias a Carlos Manuel Valdés por hacerme notar la omisión involuntaria
En el artículo del día de ayer "Libertad de expresión ¿para qué?" me quejaba de quienes no dan la cara en sus comentarios. Proponía que cada uno debe hacerse responsable de lo que dice y sobre todo, atreverse a ejercer la libertad de expresión con responsabilidad.
Desgraciadamente, y como hecho a propósito OMITI mi firma en el artículo
Muchas Gracias a Carlos Manuel Valdés por hacerme notar la omisión involuntaria
¿QUIÉN NOS CUIDA?
Mario Dávila Flores
Con la atención dedicada las últimas semanas al seguimiento de la epidemia de influenza, ha pasado relativamente desapercibido el grave y al parecer, creciente conflicto y deterioro de las relaciones entre las corporaciones policíacas de la entidad; me refiero en este caso, dejando por ahora de lado a Torreón y Piedras Negras, a las de Saltillo y Monclova. En ésta última, han salido a relucir desde hace algún tiempo preocupantes fallas en la selección del personal que supuestamente debiera velar por la seguridad de los monclovenses.
Tal es el caso del policía que fue dado de alta en la corporación de manera irregular; se trata de un ex oficial de tránsito, que encabezaba una banda de secuestradores, el cual reconoció haber cometido al menos tres asaltos a mano armada. A principios del mes en curso, estos delincuentes privaron de su libertad a un empresario de Monclova, por cuya libertad solicitaron 250 mil pesos.
Si bien resulta imperdonable el que no existan filtros para escoger a los mejores elementos, contratado en vez de ello, a individuos sin el perfil requerido, y que a los pocos días de haber causado alta en la policía de ese municipio, fueron descubiertos en actos delictivos de consideración como los secuestros, llama la atención la reiteración de dichos eventos; por desgracia no estamos ante casos aislados, siendo su reiteración más preocupante todavía.
Aquí en Saltillo, y sin tener a nuestro alcance toda la información del caso, es evidente por notas periodísticas, que las organizaciones encargadas de nuestra seguridad se encuentran inmersas en un profundo deterioro, el cual ha salido a la luz pública a raíz de una serie de conflictos entre los policías estatales y los municipales, que se ha venido complicando con el tiempo, sin que los mandos superiores, sean éstos la nueva Fiscalía General o las autoridades municipales pueden poner orden.
El antecedente de esta pugna, comenzó al parecer hace unos meses-aunque sus raíces pudieran remontarse más atrás-cuando un grupo de agentes municipales sostuvieron un altercado en la vía pública con un mando de la policía ministerial, siendo dicho elemento trasladado en calidad de detenido a un recinto municipal, hasta donde acudieron sus compañeros para liberarlo, en medio de un escándalo, que mostró ante la sociedad el grado de retroceso al que han llegado estas instancias, supuestamente encargadas de nuestra seguridad.
Poco tiempo después se difundió la noticia que una mujer perteneciente a la policía municipal, fue detenida al ser descubierta llevando droga y armas prohibidas, siendo trasladada de inmediato a la ciudad de México, ante el silencio de sus jefes aquí en la ciudad capital. A los pocos días de este incidente, un individuo que baleó a una persona en el rostro, luego de ser detenido, fue liberado inexplicablemente por los policías bajo el argumento de que no existían pruebas suficientes para su aprehensión, pues la víctima no lo pudo identificar.
En este hecho kafkiano, la más elemental lógica nos dice que es absurdo pedirle a una persona con una bala en pleno rostro, que en ese mismo momento identifique a su agresor. Días después, un diario local publicó una nota con imágenes mostrando a varios ministeriales en estado de ebriedad en plena vía pública, armados, y que estaban en funciones; uno de los agentes identificados fue el protagonista del zafarrancho al que hicimos mención líneas arriba con los agentes municipales.
De nuevo la prensa-¿de la televisión local qué podemos esperar?-informa que el pasado miércoles siete de mayo, agentes estatales detuvieron a cinco policías municipales en las propias instalaciones de la Dirección de Policía Municipal, bajo el argumento de que fueron acusados de intento de plagio, al día siguiente fueron liberados, acusando a sus captores de haberlos torturado. ¿A dónde irá a parar este conflicto? ¿Qué está pasando al interior de nuestras corporaciones de seguridad pública?
¿Qué están haciendo los mandos superiores y los responsables de estas organizaciones para resolver el problema?
Esas son algunas de las preguntas que se hacen los ciudadanos, quienes se cuestionan la enorme desorganización que priva en estas corporaciones, cuando recién se acaba de aprobar nueva legislación federal en materia de seguridad, la que ahora hace responsables a las policías municipales y estatales para combatir delitos como el narcomenudeo, terminando así con las excusas que se habían puesto de moda para no enfrentar los problemas. ¿Pero cómo hacerlo, con el desorden imperante, y con la rivalidad abierta y declarada entre los efectivos estatales y los municipales? ¿Habrá alguien que puede poner orden? ¿Para variar, le vamos a atribuir la culpa a la Federación? Lo cierto es que resulta urgente una reestructuración a fondo de nuestras policías locales; se antoja una cirugía mayor.
Redondeo. “Si acaso hubo alguien que nació para batear, ese fui yo.” Ted Williams.
Con la atención dedicada las últimas semanas al seguimiento de la epidemia de influenza, ha pasado relativamente desapercibido el grave y al parecer, creciente conflicto y deterioro de las relaciones entre las corporaciones policíacas de la entidad; me refiero en este caso, dejando por ahora de lado a Torreón y Piedras Negras, a las de Saltillo y Monclova. En ésta última, han salido a relucir desde hace algún tiempo preocupantes fallas en la selección del personal que supuestamente debiera velar por la seguridad de los monclovenses.
Tal es el caso del policía que fue dado de alta en la corporación de manera irregular; se trata de un ex oficial de tránsito, que encabezaba una banda de secuestradores, el cual reconoció haber cometido al menos tres asaltos a mano armada. A principios del mes en curso, estos delincuentes privaron de su libertad a un empresario de Monclova, por cuya libertad solicitaron 250 mil pesos.
Si bien resulta imperdonable el que no existan filtros para escoger a los mejores elementos, contratado en vez de ello, a individuos sin el perfil requerido, y que a los pocos días de haber causado alta en la policía de ese municipio, fueron descubiertos en actos delictivos de consideración como los secuestros, llama la atención la reiteración de dichos eventos; por desgracia no estamos ante casos aislados, siendo su reiteración más preocupante todavía.
Aquí en Saltillo, y sin tener a nuestro alcance toda la información del caso, es evidente por notas periodísticas, que las organizaciones encargadas de nuestra seguridad se encuentran inmersas en un profundo deterioro, el cual ha salido a la luz pública a raíz de una serie de conflictos entre los policías estatales y los municipales, que se ha venido complicando con el tiempo, sin que los mandos superiores, sean éstos la nueva Fiscalía General o las autoridades municipales pueden poner orden.
El antecedente de esta pugna, comenzó al parecer hace unos meses-aunque sus raíces pudieran remontarse más atrás-cuando un grupo de agentes municipales sostuvieron un altercado en la vía pública con un mando de la policía ministerial, siendo dicho elemento trasladado en calidad de detenido a un recinto municipal, hasta donde acudieron sus compañeros para liberarlo, en medio de un escándalo, que mostró ante la sociedad el grado de retroceso al que han llegado estas instancias, supuestamente encargadas de nuestra seguridad.
Poco tiempo después se difundió la noticia que una mujer perteneciente a la policía municipal, fue detenida al ser descubierta llevando droga y armas prohibidas, siendo trasladada de inmediato a la ciudad de México, ante el silencio de sus jefes aquí en la ciudad capital. A los pocos días de este incidente, un individuo que baleó a una persona en el rostro, luego de ser detenido, fue liberado inexplicablemente por los policías bajo el argumento de que no existían pruebas suficientes para su aprehensión, pues la víctima no lo pudo identificar.
En este hecho kafkiano, la más elemental lógica nos dice que es absurdo pedirle a una persona con una bala en pleno rostro, que en ese mismo momento identifique a su agresor. Días después, un diario local publicó una nota con imágenes mostrando a varios ministeriales en estado de ebriedad en plena vía pública, armados, y que estaban en funciones; uno de los agentes identificados fue el protagonista del zafarrancho al que hicimos mención líneas arriba con los agentes municipales.
De nuevo la prensa-¿de la televisión local qué podemos esperar?-informa que el pasado miércoles siete de mayo, agentes estatales detuvieron a cinco policías municipales en las propias instalaciones de la Dirección de Policía Municipal, bajo el argumento de que fueron acusados de intento de plagio, al día siguiente fueron liberados, acusando a sus captores de haberlos torturado. ¿A dónde irá a parar este conflicto? ¿Qué está pasando al interior de nuestras corporaciones de seguridad pública?
¿Qué están haciendo los mandos superiores y los responsables de estas organizaciones para resolver el problema?
Esas son algunas de las preguntas que se hacen los ciudadanos, quienes se cuestionan la enorme desorganización que priva en estas corporaciones, cuando recién se acaba de aprobar nueva legislación federal en materia de seguridad, la que ahora hace responsables a las policías municipales y estatales para combatir delitos como el narcomenudeo, terminando así con las excusas que se habían puesto de moda para no enfrentar los problemas. ¿Pero cómo hacerlo, con el desorden imperante, y con la rivalidad abierta y declarada entre los efectivos estatales y los municipales? ¿Habrá alguien que puede poner orden? ¿Para variar, le vamos a atribuir la culpa a la Federación? Lo cierto es que resulta urgente una reestructuración a fondo de nuestras policías locales; se antoja una cirugía mayor.
Redondeo. “Si acaso hubo alguien que nació para batear, ese fui yo.” Ted Williams.
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